Los celulares cómo oportunidad de desarrollo tecnológico
La última reforma fiscal, aprobada recientemente por el Gobierno Nacional, aumentó los impuestos a las tarjetas de celulares prepago. Pero ese no es el tema de éste post. El tema es cómo se satanizó el uso del celular por los sectores populares de nuestro país y cómo ésto es un gravísimo error, que puede afectar el desarrollo tecnológico en Panamá.
De acuerdo a estadísticas de la Autoridad Nacional de los Servicios Públicos el estimado de teléfonos celulares activos en el 2009 es de 5,677,107 (5,393,252 prepagos y 283,855 post-pago o contrato), cantidades que para muchos son sorprendentes e inclusive es un fenómeno reprochable, dado que son 164 celulares por cada 100 habitantes, que cubren solo un 38% de la geografía nacional. Por supuesto, que existe grandes dosis de consumismo en la adquisición de los celulares, de lo que todos somos testigos y participes (tampoco ese es el tema). Sin embargo, hay una realidad subyacente (o latente): la gran penetración de los teléfonos celulares ha contribuido al crecimiento económico de los últimos 7 años.
Estas cantidades de celulares en el mercado han permitido un alto nivel de conectividad, con un alto impacto en el número de transacciones comerciales y que son resueltas en tiempo record. Y no sólo me refiero a transacciones en la economía formal, sino también a aquellas propias de los negocios informales que innegablemente se desarrollan en nuestro país: vendedores ambulantes, lavadores de autos, electricistas, plomeros, lustra botas, empleados domésticos, entre otros.
Por otro lado, la proliferación de celulares proporciona un medio de comunicación oportuno a los miembros de aquellas familias que no tienen acceso a líneas fijas de teléfonos. Se imaginan tener que comunicarse con su cónyuge y no poder localizarlo de forma inmediata y tener que esperar hasta que se reciba el mensaje a través de una línea fija en la oficina o la casa (cómo se hacía ‘antiguamente’). Tal vez este sea el motivo por la alta penetración de celulares: cada miembro debe tener un celular para comunicarse entre sí (aun cuando es absurdo que un niño de menos de 11 años posea su propio celular, pero cómo comunicarse con él si en casa no hay teléfono).
No estoy defendiendo de ninguna manera el uso abusivo de los celulares. Más allá de los beneficios, hoy más que nunca sigue vigente aquella recomendación del extinto Instituto Nacional de Telecomunicaciones (INTEL): “el teléfono es para acercar distancias, no para alargar conversaciones” (quienes hayan nacido después de 1989 están disculpados de no conocer esta recomendación).
Lo que si defiendo es la alta penetración de celulares como una oportunidad para desarrollar el nivel de intelecto tecnológico de la población. Hoy día la mayoría de los celulares tienen tanta capacidad como cualquier computadora pesonal, lo que significa que es la única oportunidad para utilizar un dispositivo de alta tecnología para un gran sector de nuestro país.
Por supuesto, que el altísimo nivel de penetración de celulares no resuelve nada ni es la panacea del desarrollo. Hay que crear las estructuras y programas a través de los cuales se pueda explotar el uso de los celulares para beneficio de la comunidad y que bien valen un aumento de impuestos. ¿Qué estructuras y programas? Revisemos algunos ejemplos:
- Apresurar el plan del Gobierno de ofrecer ancho de banda gratuito, de manera que la población se conecte a Internet a través de sus celulares. Se puede obtener una ganancia rápida (quick win) aprovechando el nivel de penetración de celulares, orientando el uso adecuado de ésta capacidad. Evidentemente, los celulares no permitirán el mismo nivel de navegación que una computadora, pero sí permiten cierto nivel funcional de conectividad de forma masiva (dada la inmensa cantidad de celulares activados).
- Establecer un programa de recibo de denuncias “válidas” (es decir, que motiven una acción de investigación concreta) mediante imágenes de fotos y videos capturadas con los celulares. Esta puede ser una iniciativa conjunta entre las autoridades y defensores de derechos humanos. En este sentido existe ya un precedente: la organización WITNESS regala videograbadoras a personas en sitios de alta vulnerabilidad para que denuncie violaciones a los derechos humanos. Tal vez es cuestión de vincularlo a la iniciativa Denuncia Ciudadana de Contraloría General de la República.
- El Gobierno puede utilizar toda la infraestructura de las empresas proveedoras de celulares para enviar mensajes SMS importantes a toda la población, tales como fechas de vencimiento de pago de impuestos, cambio de horario en instituciones públicas, advertencias del Sistema Nacional de Protección Civil, cambios en la dirección de calles y avenidas, activación de semáforos, cierre de calles, cambios en los precios de combustible, entre otros. Estoy seguro que la tasa de efectividad de estos mensajes será mayor que anuncios en otros medios (esperando que no sean utilizados para propaganda gubernamental).
- Relacionado con el punto anterior, pero enfocado a reforzar el éxito de iniciativas gubernamentales cómo Panamá Tramita y Panamá Compra, sería un valor agregado interesante recibir notificaciones al celular de la publicación de oportunidades de negocio o avance de tramitaciones, al sólo dejar registrado un número de celular en los sitios web de las mismas.
- Se me ocurre de profesores y maestros de escuelas oficiales enviando mensajes de texto a los padres y acudientes de sus estudiantes, informando de las tareas y asignaciones pendientes, por supuesto utilizando ciertas claves previamente establecidas para que no se vulnere la confidencialidad. También, se puede confirmar citas a los médicos de cabecera en la Caja de Seguro Social. Por supuesto que se requiere que los números de celulares registrados sigan vigentes o que seamos efectivo actualizando los mismos.
También es crítico regular, o mejor aún, educar acerca del uso inteligente de los celulares por parte de la población, que está invadida de ofertas para recibir el horóscopo, chistes, pornografía y otras banalidades, así como invitaciones para enviar votos a espectáculos o participar en sorteos donde sólo gana el organizador. Igualmente crítico es educar sobre la mejora de nuestro hábitos sociales y el uso de Internet. Es increíble como priorizamos atender a la persona que nos envía un Chat sobre las personas que tenemos en frente (certera la rutina de Seinfeld en el show de David Letterman el pasado 3 de marzo).
En lugar de censurar la penetración de celulares, debemos buscar formas innovadoras para sacarle el mayor provecho. Tengamos en cuenta que, en contraposición, existe una baja penetración de Internet, en parte por los altos costos (hay que comprar una computadora y luego contratar un proveedor). Por otro lado, nunca antes habíamos tenido la oportunidad de tener a toda la población panameña interconectada a través de una gran y verdadera red de comunicación.
Para finalizar, les recomiendo que vean las presentaciones en TED de Iqbar Quadir, profesor del MIT y fundador GrameenPhone, y de Jan Chipchase, investigador de experiencias de usuarios en Nokia.
Iqbal Quadir says mobiles fight poverty
Jan Chipchase on our mobile phones
Este artículo tiene 2 comentarios
June 3rd, 2010
Wao.. asombrosa la cantidad de celulares que hay en Panamá. Me gustaria saber como contaron esa cantidad ya que si de los 5.3 millones de pre-pagos son los que se han vendido o regalado entonces no creo q ese numero diga mucho.
Por ejemplo yo tengo como 5 celulares en mi casa entre prepagos que me han regalado algunas telefonicas y postpagos que me han regalado con contratos y he cambiado por nuevos al renovar contrato, ninguno de estos deberia de contar en los promedios que mencionas en mi opinion.
Una buena idea seria un numero al cual pueda enviar fotos o videos que tome con mi celular que muestren infracciones (autos mal estacionados, taxistas “no voy”, etc.)
June 4th, 2010
JR, los celulares son lineas activas (post-pago o pre-pago) reportadas por las compañías de teléfonos. Efectivamente, ellas regalan los celulares en sus promociones, pero es una oportunidad de emprendimiento social.
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